este discreto país, aplastado entre los monstruos brasil y argentina, nos ha encantado por eso, por discreto... por humilde, por sencillo, por amable, por pacífico... tanto como su gente
a partir de uruguay el "estilo" de nuestros alojamientos ha cambiado notablemente. una especie de pipi calzaslargas nos alojó en su casa de campo, junto a sus 6 perros, sus muchos gatos, su caballo gaucho y su hijo ramiro... nuestra terraza era el palco de honor del hipódromo del pueblo
el día que irene se dio cuenta de que el repelente de mosquitos no se debe echar en los ojos...
en este jovén balneario de la costa fuimos acogidos por andrés, gonzalo, caíto, pebete... que nos prestaron su "carpa", y su trocito de terreno detrás del ranchito... majetes estos uruguayos